Beneficios de comer carne

Carne de vacuno a la brasa

Fuente: Nutritelia.com

La carne ocupa un lugar muy importante en la alimentación. Cuando se habla de carnes rojas hacemos referencia a las de vaca, buey, toro, caballo, caza y las vísceras como hígado, riñones o corazón, mientras las carnes blancas son las de pollo, pavo, o conejo, considerando que el cordero y el cerdo son rojas o blancas de acuerdo con la edad, alimentación y parte de la canal; en el cerdo el solomillo se considera como carne roja y el lomo blanca, mientras el cordero pascual es roja y el lechal y ternasco son blancas.

En nuestro país se consumen principalmente vacuno, lanar, cerdo y pollo y con menos frecuencia conejo, cabra y caza, sin olvidar que el nivel de exigencia sobre las propiedades sensoriales y la calidad de las carnes es cada vez mayor en lo que hace referencia al color, jugosidad, terneza y sobre todo “flavor” o sensaciones gustativas. De todos sus componentes destacan las proteínas porque su contenido en aminoácidos es de alto valor biológico, la grasa es el nutriente en que se observan mayores diferencias, no sólo entre especies, sino también según la región de la canal, las rojas tienen más grasa y sobre todo más grasa saturada.

El pollo tiene menos grasas y como la mayoría están en la piel, se quitan con facilidad; contienen mucho hierro muy asimilable, destacando las rojas y en relación a la dieta, ningún alimento suministra tan elevado nivel biodisponible como estas carnes, y destaca la de caballo con 4 mg. cada 100g., las vísceras que alcanzan 10 mg. y las de caza que pueden llegar a 20 mg., mientras las carnes blancas están en 1,5 mg. por 100g.; en cuanto a las vitaminas destaca el grupo B y según estudios las carnes proporcionan casi el 70% de la B12 y en algunas dietas occidentales el 96% de la B6; la jugosidad y paladar que aporta la grasa a las carnes rojas hacen que resulten más sabrosas que una pechuga de pollo blanca distinguida.

La carne en su justa medida

¿Inconvenientes? Las carnes rojas, si se toman en exceso pueden causar problemas de purinas y gota, obesidad, síndrome metabólico y problemas cardiovasculares por sus grasas saturadas. Por ello, la SENC (Sociedad Española de Nutrición Comunitaria), recomienda 2 – 3 raciones a la semana, mejor carne blanca, y carnes rojas de forma ocasional 2-3 veces al mes. Las recomendaciones aconsejan tres raciones de carne de 100-125 gramos a la semana, en lo posible magra.

El Cerdo, la carne por excelencia

Cerdo en el campoDe siempre hemos oído que “del cerdo, hasta los andares” en referencia a que de este se animal se aprovecha todo, desde el morro al rabo, todo tiene su plato en el recetario popular. Por algo ha sido la carne mas consumida en nuestro país durante muchos años.

Del cerdo aprovechamos un 60% de lo que del animal se obtiene para consumir en fresco, y el resto se utiliza para elaborar productos como embutidos, salazones, etc… con idea de que estén bien conservados en el futuro. A lo largo de la historia, la carne de cerdo ha sido apreciada por su aporte de proteínas y grasas a la alimentación. Es una animal relativamente fácil de criar y que aportaba una buena reserva de alimento para todo el año en forma de jamones, chorizos, salchichones….

Pero la pregunta que muchos os hacéis en la actualidad ¿Es buena la carne de cerdo para la salud?.

Solomillo de cerdo de El Pabellón de la Carne

Se dice que es una carne muy grasa, que no es recomendable para ciertas edades, … pero nada mas lejos de la realidad. La composición de la carne de cerdo esta sobre 55-60% de agua, 18-20% de proteínas, 25% de grasa como media, hay trozos menos grasos y otros como el tocino que tienen grasa a un 70%. Es una buena fuente de acido oleico (el del aceite de oliva tan beneficioso) y contiene un 0,07% de colesterol, muy similar al de otras carnes como la de pollo.

Dejemos de “demonizar” la carne de cerdo que en su justa medida es tan saludable como el resto de carnes, y  aporta muy buenos nutrientes a nuestro organismo, sobre todo en los jóvenes y adolescentes que esta en pleno crecimiento. Pero no os olvidéis que en la variedad esta el equilibrio.